Ejercicio como vía de tratamiento del dolor crónico: investigaciones más recientes
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El dolor crónico representa un desafío significativo en el ámbito clínico. Caracterizado por una sensibilización del sistema nervioso—tanto a nivel periférico en los receptores como central en la médula espinal y el encéfalo—se define generalmente como aquel que persiste por más de tres meses. Sin embargo, esta clasificación puede resultar simplista al no abordar la complejidad neurofisiológica del dolor. En Clínica Turó, especializada en fisioterapia en Oleiros, promovemos estrategias personalizadas dentro de un enfoque multidisciplinar, donde médicos, fisioterapeutas, psicólogos y entrenadores colaboran para el manejo integral del dolor crónico.
🔍¿Cómo ayuda el ejercicio a aliviar el dolor?
El ejercicio como tratamiento del dolor crónico tiene un impacto directo en los mecanismos opioides tanto periféricos como centrales. En situaciones de dolor prolongado, los ejercicios aeróbicos de baja intensidad resultan especialmente eficaces, ya que activan las vías descendentes de modulación del dolor, inhibiendo la percepción dolorosa en el cerebro.
- Liberación de neurotransmisores: La actividad física estimula la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, contribuyendo a un efecto analgésico y a la mejora del estado de ánimo.
- Plasticidad neuronal: El ejercicio favorece la “reprogramación” del sistema nervioso en la forma en que procesa las señales dolorosas.
- Mejor control postural: Al mejorar la alineación y la función de los receptores propioceptivos, se optimiza el control motor y se reduce la carga en las estructuras afectadas.
La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse, formando nuevas conexiones en respuesta a experiencias o lesiones. Durante el ejercicio, se liberan neurotransmisores y analgésicos que potencian este proceso: las endorfinas actúan como analgésicos naturales generando bienestar; la serotonina y la dopamina regulan el estado de ánimo y la motivación; y los endocannabinoides ayudan a disminuir la percepción del dolor. Esta combinación no solo mejora la función neurológica, sino que también favorece la recuperación y el bienestar general.
Además, sus beneficios emocionales—reforzados por enfoques como la terapia cognitiva y la educación en dolor—ayudan a redefinir la experiencia del dolor, generando un entorno de recuperación más favorable.
Ejercicio como tratamiento del dolor crónico
Contrario a la creencia de que el reposo prolongado es la solución, diversas investigaciones han demostrado que la hipoalgesia inducida por el ejercicio produce efectos analgésicos sistémicos, incluso ejercitando partes del cuerpo distintas a la zona afectada.
- Ejercicios aeróbicos de baja o media intensidad: Son fundamentales para activar los mecanismos naturales de control del dolor.
- Ejercicios de fuerza y control motor: Contribuyen a recuperar la función y fortalecer la estabilidad postural.
- Trabajo con isometrías: Evita el estrés articular a la vez que logra beneficios de una contracción submáxima muscular.
- Ejercicios de visualización y entrenamientos de otras áreas: Actividades que ayudan a elevar el umbral de sensibilidad al dolor y promueven la adherencia a la rutina. Además quitan el foco del paciente de la zona afectada.
La elección del ejercicio debe basarse en el mecanismo fisiopatológico subyacente—ya sea en presencia de hipersensibilidad periférica o central—para potenciar la respuesta analgésica y aumentar la eficacia del tratamiento.
Precauciones y recomendaciones
Para una práctica segura y efectiva del ejercicio en el manejo del dolor crónico, se recomiendan las siguientes pautas:
- Intensidad alta: Optar por ejercicios aeróbicos de baja o media intensidad combinados con ejercicios de control motor.
- Evitar contracciones máximas: Estas pueden aumentar la tensión en la zona afectada.
- Monitoreo del dolor: Vigilar la intensidad utilizando la Escala Numérica del Dolor (END) para mantenerla en un nivel máximo de 3-4, asegurando que el dolor desaparezca dentro de 48-72 horas tras la actividad.
- Periodos de descanso: Incorporar descansos frecuentes al inicio de la rutina para evitar la fatiga excesiva.
- Diseño individualizado: Planificar la actividad física en función de la capacidad cardiovascular y no únicamente basándose en la presencia del dolor.
El ejercicio ha demostrado ser eficaz en el manejo del dolor crónico asociado a diversas patologías, tales como:
- Cervicalgia
- Lumbalgia
- Dolor pélvico
- Artrosis
- Síndrome femoropatelar
- Claudicación intermitente
- Fibromialgia
- Artritis reumatoide
- Tendinosis
✅Conclusiones
El ejercicio como tratamiento del dolor crónico funciona como una herramienta terapéutica poderosa, brindando un efecto analgésico durante e inmediatamente después de la actividad física. Además creamos adherencia al entrenamiento y eliminamos el foco de atención del propio dolor. En Clínica Turó, ofrecemos un enfoque multidisciplinar que integra fisioterapia y readaptación individualizada adaptado a las necesidades y objetivos de cada paciente.
Este tratamiento no solo ayuda a aliviar el dolor, sino que también mejora la función motora y el bienestar emocional, proporcionando a los pacientes una ventana hacia una recuperación integral y sostenible.
📚Bibliografía
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